Pretendemos que el ámbito social y el laboral sean distintos. Facebook y LinkedIn son ejemplos de esto, la brecha se manifiesta solo en el primero. Sin embargo nuestra vida comprende ambos, y si existe la grieta debemos buscar su manifestación en el ámbito laboral.
Considero que somos especialistas en crear grietas, basta que alguien plantee con absoluta convicción un camino a seguir para que surja otro que opine totalmente convencido lo contrario. Si aceptamos que no es algo exclusivo del ámbito político, que es una característica nuestra, debemos pensar como se manifestará en el ámbito laboral.
Los proyectos tecnológicos no escapan a esta problemática, por lo que todo cambio que de por si trae resistencia, enfrentará una dificultad adicional, independientemente de las bondades, ventajas o facilidades que la nueva tecnología pueda aportar.
Este maniqueísmo fomenta individualidades. Dicho de otra manera, la brecha divide, aísla y resta fuerzas, estamos más solos y no esperamos contar con los otros. Quizás por esto es que nos destacamos más por las grandes individualidades.
Pero en el mundo actual las destrezas personales ya no alcanzan. El desafío no es trabajar en equipos dentro de una gerencia, la complejidad y costos obligan a trabajar en cluster, armar equipos multidisciplinarios, tender puentes, unir empresas, y empresas con gobierno.
Entonces la pregunta no es si existe o no la brecha en el ámbito laboral, sino planificar como vamos a lidiar con ésta de forma tal de anticipar y mitigar sus efectos negativos, asegurando los canales que permitan que sus efectos no negativos puedan ser aprovechados.

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